
Me enseñaron a reir educadamente,
a cuidar las formas y los gestos,
a ceder el asiento a las señoras,
a no tener pensamientos funestos.
Quise aprender a fruncir el entrecejo,
a enojar a la iglesia y al gobierno,
a poner zancadillas a la gente,
a mandar a los cínicos al infierno.
Preferí la pluma a la pistola,
el jugármela siempre por los amigos,
el infame pañuelo a la corbata,
una venus Montevideana a la de Milo.
Aprendí a cortarme la cabeza,
a vestir negro luto los domingos,
a decir casi siempre lo que pienso,
aunque tenga que pagar por lo que digo.
Quiero bajar mi penúltima bandera,
transitar en la noche adormecida,
acercar mi taxi hasta tu puerta,
y brindarte mi último halo de vida.
Quiero apurar los licores del fracaso,
dejar atrás los bares de los caminos,
no propagar mil rumores alarmantes,
dejar de ser..... canalla y fugitivo.
8 comentarios:
...siempre diré lo que pienso y seguiré pagando por lo que digo...
Por decir lo que pienso y por pensar lo que digo, más de un beso me han dado y más de un bofetón.
Ahh, no aparques tu taxi indefinidamente en ninguna calle.
busqué estacionamiento bajo un árbol, para que su fresca sombra no permita que el sol queme la pintura de mi viejo taxi...
grandes verdades...
ojalá pudieras cumplirlas!!!
Mi novio es taxista también :)
la mejor virtud de una persona decir lo que siempre piensa..lo peor (en algunos casos) no decirlo...a veces es mejor afrontar consecuencias a que esas consecuencias se queden dentro de cada uno...quien sabe haciendo que...
Siempre se es un fugitivo.
Me encanto tu blog muy pero muy bueno.
un saludo desde Minas Estela
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